Licona

Ver publicación original aquí: https://www.facebook.com/AlvaroAlvaradoC/posts/560490820771695?fref=nf&pnref=story

Distinguido periodista Alvaro Alvarado:
Me permito escribirle unas palabras respecto a su ¨pesadumbrosa¨ publicación sobre el debate en redes sociales por la captura del señor Cherigo. No sé si usted sabe lo que es cargar un muerto o mejor dicho cargar con una víctima de atropello cuy@ victimari@ se dio a la fuga y sigue libre, vivit@ y coleando. Todo esto mientras la persona que perdió su ser amado sufre además de la pérdida irreparable, el sentimiento de impotencia ante personas impías que aplican las leyes al mejor postor.

Permítase ver la otra cara de la moneda. Claro, es beneficioso para un infante que al actuar de buena manera el padre o la madre de familia le felicite y le motive a continuar sus buenos actos pero también es deber de la familia animar y motivar al niño o la niña a enmendar sus errores. Es decir: “hij@ lo hiciste bien, ahora que aprendiste a hacer lo correcto vaya y arregle ese otro desorden”. Hacerlo bien una vez ¡por fin!, no puede significar echarle tierra a lo pasado sino que tiene que traducirse en llevarle justicia a quienes han sido privad@s de ella.

Lo anterior me recuerda la célebre frase que dice que “quien no conoce su historia está condenad@ a repetirla”. Y la historia del pueblo panameño, de a pie como coloquialmente se conoce, es que la justicia es selectiva y para que un “panameñito vidamía” la alcance debe perseguirla y arrebatarla con sangre, uñas y dientes. ¿Que no nos alegramos por la victoria de Licona? ¡Claro que sí! Pero el acontecimiento también nos aclaró una duda: Sí se puede lograr justicia.

Señor Alvarado, sepa que nuestros muertos no descansan en paz mientras no se les haga justicia. Es muy bueno que no se quede callado ante las cosas buenas que hace la policía pero tampoco quiera exaltar a tan altas escalas a esta institución sin de paso recordarles que si se le pudo hacer justicia a la joven Licona, también se puede lograr en otras decenas de casos similares. Vale recalcar que la captura del señor Cherigo se realizó sin la tecnología de punta, sin los mejores vehículos, con la capacitación y los equipos de inteligencia actuales. Es decir, no tenemos que esperar a que eso se dé para que también se investiguen los otros engavetados casos de atropello y fuga. (Ah! y esperemos que de hecho se esté penalizando a la persona correcta y no sea un montaje para encubrir a alguien, pero eso es otro tema).

Si la penosa muerte de la ciclista Mónica Licona ha inspirado y dado esperanza a las familias de otros muertos que aún no descansan, es uno más de los tantos logros de esta respetada atleta y su familia. Creo que las familias que han vivido lo mismo que los Licona se alegran de que por lo menos una alcanzó justicia, pero eso no significa que allí va a quedar todo, de ninguna manera. Desde este punto de vista no creo que sea insensibilidad o incapacidad de reconocer lo bueno, al contrario, más humano no puede ser recordar a esas víctimas olvidadas y el dolor interminable de sus familias.

Por favor le pide a usted esta panameña de a pie, rehúsese a reconocer las victorias de la justicia mientras no ponga sobre la mesa la pregunta: Y ahora que se logró justicia en el caso Licona ¿cómo responderán a las demás familias? Utilice su influencia y su posición para lograr respuestas concretas respecto a los casos olvidados. Si se pudo con uno, se puede con todos sin duda alguna y usted lo sabe.

Tengamos más compasión por los muertos olvidados y por las familias que cargan aún a sus muertos. No celebraremos con bombos y platillos por un logro, mientras Panamá entera siga llorando, mientras cada día el asesinato de otr@ de sus hij@s quede impune. Eso también es hacer patria.