No hay ser humano que se exima del enojo y que en algún momento de su vida lo manifieste con palabras obscenas, mentadas de madre y/o violencia física hacia personas u objetos. Cuando me invadía la ira, mi mamá solía recitarme:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Gálatas 5: 22-23

En ese momento, entendía que mi respuesta ante el factor externo que me encolerizaba debía ser pacífica ya que como cristiana, el Espíritu Santo habitaba en mí. No sé de qué manera se enseña la Biblia en la actualidad, pero la manifestación de las posturas en contra de la Educación Sexual Integral en Panamá muestra la forma en que la enseñanza cristiana se practica. Se lleva a cabo con soberbia e incitando al odio, se argumenta con intransigencia y además se amenaza con una segunda manifestación masiva bajo la prepotencia de que que ‘los hijos e hijas de Dios’ son mayoría.

El asunto sobre el Proyecto de Ley 61 ha agitado la cajita ocasionando que se les zafe la máscara tanto a personas religiosas como anti-religiosas o no-religiosas. Esto se evidencia con un grupo devoto que ha caído en algunos de “los apetitos desordenados” que se mencionan en Gálatas 5:19-21 y también en un grupo anti-religioso que ha sucumbido a la mofa e intolerancia hacia la multitud ignorante. La realidad es que un número importante de cristianos muestran los síntomas de una patología, mientras que muchos anti-religiosos responden con resentimiento producto de malas experiencias en la iglesia y simplemente no pueden resistir la risa y/o la indignación ante lo absurdo.

Oposición religiosa ante la ESI, Proyecto de Ley 61 y las Guías el MEDUCA

Algo realmente lamentable es que en los últimos tres censos realizados en Panamá, la Contraloría General de la República no ha considerado importante el factor religión. Según Alberto Valdés Tola en un artículo publicado en 2014 en La Estrella de Panamá, en Centroamérica, nuestro país es el segundo país con mayor afiliación al cristianismo (93%) e indica que la sociedad panameña es profundamente católica (80.9%) y, en menor medida, protestante (17.6%). El presente artículo hace alusión a este último grupo, que en Panamá pertenece en gran parte a la denominación pentecostal. Congregaciones como Hossana y Casa de Oración Cristiana, las iglesias más grandes de la capital, se denominan pentecostales.

Tal como expresa el pastor Jorge Vaccaro, el pentecostalismo ha sido criticado por la “falta de preparación teológica” que es uno de los defectos más profundos de esta denominación. La expresión “la letra mata” se ha descontextualizado por mucho tiempo. Este movimiento religioso tardío ha sido rechazado por las Iglesias históricas por su exclusivismo y por su doctrina de “hablar en lenguas”.

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La única institución educativa que ofrece formación religiosa en Panamá es el ISBAD (Instituto Superior Bíblico de las Asambleas de Dios). Las iglesias más predominantes de la República responden a concilios internacionales como El Movimiento Misionero Mundial, Las Asambleas de Dios, El Concilio Cuadrangular, todos de corte pentecostal. Este corte religioso se caracteriza por el movimiento carismático y algunas de sus denominaciones se distinguen visiblemente por sus mujeres en faldas largas, sin maquillaje y si joyería.

En relación con la Ley 61, la oposición está encabezada por el Sr. Luis Eduardo Sagel García quien también personifica al payaso Pin Pin. Como mencionaba al principio, las intervenciones públicas del señor Sagel en el Foro de La Prensa, por ejemplo (diríjase directo del minuto 50:30 al 54:20), han dejado mucho que desear por el tono belicoso de las mismas. En caso de que la cuenta de Badoo sea legítima, el Sr. Sagel se describe a sí mismi como ‘smoker’ o fumador, algo que la iglesia evangélica aborrece de acuerdo a 1 Corintios 6:19: “¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que habita en ustedes? Ya no son los dueños de ustedes mismos”. El mismo paladín de la moral cristiana atenta contra el “templo del Espíritu”. Un claro ejemplo de la memoria selectiva bíblica de algunos fundamentalistas.

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El señor Sagel persiste en utilizar la terminología errada de “ideología de género” y exhibe su homofobia al manifestar su disgusto por la iniciativa de Candy Pamela (primera transexual en cambiar legalmente su nombre de hombre a mujer) al enseñar educación sexual. Insiste en que “el pueblo habló claro”, pero al parecer, la población a la que él pertenece es la única que cuenta, cosa se puede traducir en sectarismo y discriminación. Adicional, está alimentando al pueblo con teorías de conspiración cuando menciona que “creo seriamente que esas guías para niños ya están listos, todo esto de borrador es para marearnos”. Pin Pin deja muy mal a la iglesia evangélica, pero su comportamiento puede tener una explicación racional.

El Síndrome del Payaso

El fundamentalismo es una patología muy común en todas las religiones, sobre todo en aquellas denominadas “religiones del libro”: el judaísmo, el cristianismo y el islam, por orden cronológico. Los síntomas de esta condición se manifiestan en el individuo cuando:

  1. Afirma poseer autoridad dada por dios para juzgar los actos de otros seres humanos.
  2. Muestra superioridad y apatía ante la ciencia y cualquier evidencia que contradiga su criterio.
  3. Se considera autorizado por su divinidad para imponer su postura, sea política, religiosa o moral.
  4. No está abierto al diálogo.
  5. No admite críticas y considera ofensivo cualquier cuestionamiento hacia sus prácticas u opiniones.
  6. Es intolerante con las posiciones de quienes no aceptan su autoridad.
  7. Interpreta su texto sagrado de manera literal sin tomar en cuenta todos los factores requeridos para su comprensión y las herramientas de estudio (exégesis, hermenéutica, contexto socio-cultural, análisis gramatical, análisis de las fuentes, análisis canónico, análisis feminista, etc.).

Me veo obligada a ubicar el extremismo religioso en la categoría de “patología” porque extrae del ser humano la capacidad natural del cerebro para razonar, analizar, descifrar su entorno y actuar en favor del bienestar común. Por lo visto la religión mal llevada ocasiona que los seres humanos presionen el botón de ‘apagar’ a sus cerebros y un cerebro apagado es un cerebro enfermo. A esto he denominado el “Síndrome del Payaso”. Este preámbulo busca sustentar que la persona que padece esta dolencia, adquirida desde la niñez, no tiene herramientas para superar su condición y necesita de ayuda.

Niveles y NIVELES. ¿Qué tan mal estamos?

En Medio Oriente se puede observar un fundamentalismo religioso de alta escala. La justificación religiosa del robo de tierras o Sionismo por parte de judíos fundamentalistas así como el fundamentalismo islámico en Afganistán encabezado por los grupos talibanes son expresiones religiosas extremistas muy lejanas a nuestra realidad panameña. Es por eso que mi propuesta en contra del fundamentalismo religioso en Panamá o el Síndrome del Payaso se basa en el conocimiento, la tolerancia, la constancia y la paciencia.

Procedimiento de exorcismo contra el Síndrome del Payaso

Los versículos utilizados para rechazar la masturbación están forzados y los referentes a la abstinencia sexual son debatibles (Ver fornicación). En gran parte son conceptos desarrollados por un cristianismo rendido ante el pensamiento platónico. Katerine De Jong en ‘Platón y el Sexo‘, analizando a Platón en su libro La República, nos comenta lo siguiente:

Platón nos hace ver que el acto sexual debería responder exclusivamente a la procreación de ciudadanos sanos y útiles y que, así mismo deberíamos liberarnos del yugo de los deseos sexuales que nos constriñen a fin de no actuar perennemente como animales propiamente sin razón, entendiendo que el amor verdadero que buscan las almas tiene un carácter intelectual más que sexual.

Ignorando la sospecha de que Platón era homosexual, práctica común en la Antigua Grecia, no podemos ignorar el hecho de la población de la Tierra ha aumentado al punto del peligro. El consumismo, el riesgo ambiental y la inequidad son algunos de los factores que descartan el uso del sexo únicamente para procrear. Adicional, es una desgracia que se consideren los condones algo más inmoral que el SIDA.sindrome del payasoAún hay Chance

No piense usted que ningún religioso en Panamá maneja un evangelio que no condena la homosexualidad, que es abierto a hablar sobre la masturbación sin satanizarla y que tiene la disposición de contestar preguntas y cuestionarse dogmas. Sí existen. El gran obstáculo para estas personas es que cumplen alguna de las siguientes características:
a) Trabajan para la iglesia y exponer libremente estos conceptos pone en riesgo su empleo.
b) Habiendo pertenecido la mayoría de su vida a estas comunidades de fe,  corren el riesgo social de sufrir exilio y consecuentemente soledad.
c) Tienen miedo de ser señalados como homosexuales o lesbianas (un pensamiento muy marcado es que “quien defiende a la comunidad LGBT es porque seguramente es homosexual o lesbiana”).

Debido al Síndrome del Payaso, el temor de quienes tienen cierta preparación en religión y la educación religiosa deficiente o nula del país, no hemos tenido la dicha en Panamá de que algún grupo cristiano evangélico promueva debates o conversatorios o algún acercamiento con los no-religiosos. En Estados Unidos, cristianos como John Shelby Spong, rabinos como David Wolpe y musulmanes como Reza Aslan acceden sin titubear a debatir en foros públicos contra ateos y/o agnósticos como Richard Dawkins, Sam Harris o el muy recordado Christopher Hitchens. Ese es el tipo de propuesta que se espera de una religión saludable, que no tiene miedo a debatir sus posturas, que no muestra temor ante un ateísmo articulado porque a su vez se siente poseedora de una fe articulada.

Conclusión

No todo es malo, tenemos un grupo religioso que está abierto al diálogo armonioso como el propiciado por la Alianza Evangélica en su programa Él Conoce tu Corazón. Allí se debatió el Proyecto de Ley 61 con la participación del Diputado Adames y otras personas en contra de la Ley. En la sociedad panameña no todas las manifestaciones religiosas son extremistas. Creo que tanto los religiosos como los anti-religiosos o no-religiosos tienen una preocupación genuina por sus hijos e hijas y es por esto que debemos recurrir a estrategias de unión. Juntos debemos llegar a acuerdos que beneficien a todas las comunidades que componen nuestra sociedad.

Jesús siempre se manifestó en favor de las minorías oprimidas como las mujeres, las viudas y la niñez en el primer siglo. Hay muchas razones para pensar que también se mostraría a favor de los homosexuales y toda la comunidad LGBT en la actualidad. Este dato bíblico es algo que la iglesia cristiana debería considerar. Si la Iglesia Evangélica desea salir menos lastimada de esta lucha, debe sopesar con urgencia colocar otra ‘cara’ menos pasional y más representativa de los valores cristianos. En cuanto a no-religiosos o anti-religiosos, no es inteligente perder el enfoque a causa de las acciones incoherentes o absurdas de la comunidad  cristiana. Sin duda alguna, son la educación y la tolerancia las mejores aliadas para alcanzar cambios positivos en nuestra nación, sean cambios ideológicos, políticos o sociales.

Y recuerde: si quiere lavar los trapos sucios del vecino en público, no vaya a hacerlo ni en pantys ni en calzoncillos.

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