pivacimga
Ésta es Pibá

La primera vez que vine a la Argentina dejé de pensar que su gente era ridícula como las malas lenguas me habían convencido; me tocaron las mejores personas. Además de su acento que es mi favorito e imito bastante bien (modestia aparte), no estaba muy interesada como para grabarme algo más.

Ahora es la tercera vez y les aviso que si se quieren enamorar, vengan acá. Buenos Aires es una ciudad inundada de parques, atiborrada de verde, de amor, de vida.

Aprendí que la palabra marido era para referirse peyorativamente al hombre que tenía una relación sentimental y sexual con una mujer pero que dicha relación no era legítima sino vergonzosa. El diccionario y sociedades distintas a la mía ya me aclararon.

Si hay algo bueno que decir, no lo calles, dilo.

Si te inspira, sácalo.


Me desperté con los sueños despeinados,
la alegría dormida, los platos sin lavar,
Y te vi.
De negro, por conservar la silueta.
De brazos cruzados, disimulando la intención.
Despreocupado, con tiempo, entre risas,
te vi.
Te salían las palabras tropezadas,
golpeadas las ideas,
no te alcanzó.
Me fui.
Ensayaste frente al espejo, elevaste una oración.
Escuché tu sentir.
Y como en Avatar, hicimos click.
Hoy te seguí hasta el sur,
mañana no sé.
Por el marido que sos,
no hace falta, me sobra la fe.

Aquí están las -gracias- en todos los idiomas.
Por las cachetadas de mentirita,
por la dormida, la lucha libre,
los atajos hacia los libros, las series,
los jabones, el contacto con extraterrestres,
perderle miedo al cuco, los tés variados,
los desvelos por diversión,
los trucos, la comida, los “que bonita” diarios,
lo de que “aquí no acaba todo”, la 4ta dimensión,
Por el marido que sos.

No es pan comido para mí,
Pero podés despreocuparte por la tapa del baño,
los chicles ruidosos,
ser intenso como la gotera,
aunque procurá no dejar que Pibá haga lo que quiera.
Intentá.
Compensás asegurándome que puedo,
aventándome a lo imposible,
diciéndome: perdoná, luchá, reí, olvidá, librate, pensá!
Mi almohada, mi ración:
aquí están.
Soy afortunada porque aunque grito escuchás,
y me esperás despierto,
por el marido que sos.
Hoy caigo en cuenta de que peinás mis sueños,
despertás mi alegría, lavás los platos y
soy feliz
por el marido que sos.

Mientras tanto seguiré tus pasos para ayudarte,
comeré aguacate para mantener mis 14 kilates,
conseguiré puras rebajas,
les haremos ***dejos,
te sacaré de la ruta seguido,
Cabezas vení,
llegaremos lejos.

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