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“Aquí no hay empleada”, frase contenida en la reprimenda de mi madre al encontrar una y otra vez mi habitación hecha un chiquero. ¿Sabía yo que mi mamá no era mi empleada? Claro que lo sabía pero mis acciones requerían de recordatorios, por lo menos una vez al día. Ante la enseñanza evangélica que recibí sobre las imágenes en las iglesias católicas ligadas a la idolatría le pregunté a una persona católica sobre ellas y me explicó que el Cristo crucificado y la señal de la cruz se instituyeron como recordatorio de aquel momento sagrado en que murió Jesús, de su gran sacrificio.

Tatoo Nightmares, Bad Ink, LA Ink, Ink Master y otros programas de televisión norteamericanos sobre tatuajes presentan a cientos de personas que acuden a marcar su cuerpo con una imagen que les recuerde un momento trascendental en su vida, una batalla vencida o una persona amada que falleció.

Y de eso se trata el siguiente pasaje:

Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve más que para arrojarla fuera y que la gente la pisotee.

Mateo 5: 13

…de recordarle a un pueblo inmerso en una cultura dominante, que la comunidad judía minoritaria no compartía, la forma correcta para enfrentar esa realidad. Según Warren Carter en su libro Mateo y los Márgenes, el sermón de Mateo 5 es más orientativo que normativo ante un Imperio Romano perturbador. Dicho sermón transmite con las imágenes utilizadas (los de espíritu sencillo, los que están tristes, los humildes, etc.) la perspectiva, las prácticas y el carácter de la comunidad de discípulos, llevándoles a pensar y vivir de manera fiel y conforme al reino de justicia presente y futuro. (p. 205)

Uso de la sal en la Biblia:

Job 6:6 Sazona las comidas
Lv 2:13 y Ez 43:24 Se vincula la sal y el sacrificio
2Re 2:19-23 Purificadora del agua para beber
Eclesiástico 39:26 Una de las necesidades básicas de la vida humana

Partiendo del significado de sal para los judíos, Mateo lo utiliza en palabras de Jesús para enseñarle a quienes le siguen que son ell@s la sal de la tierra y por lo tanto les toca a ell@s y no al gobierno ni a la sinagoga llevar este estilo de vida sazonador, purificador, sacrificado, dedicado al bienestar del mundo y leal a las enseñanzas divinas. La tierra está plagada de injusticia y maldad y es allí donde viven l@s discípul@s, entre la pobreza de espíritu, la tristeza, la impotencia, el hambre y la sed, el dominio y la explotación por parte de la élite gobernante. Es justo allí donde la comunidad que sigue a Jesús debe encarnar el Reino de Dios vestida de misericordia, pureza y lucha por la paz, además de sufrir persecución mientras se logra una existencia alternativa.

El peligro es que la sal se puede diluir cuando es vertida en líquido, por ejemplo. Cuando la persona que sigue los preceptos divinos de paz con justicia y de amor a todo ser vivo se diluye ante las cosas vanas de la vida, pierde su identidad sazonadora. La última parte de este versículo: “Ya no sirve más que para arrojarla fuera y que la gente la pisotee” es una advertencia a las personas encargadas de traer el Reino de Dios a su sociedad de que si se dejan arrastrar a tal punto de ser infieles y no cumplir la obra transformadora, la tierra que intentan transformar podría volverles irrelevantes o hasta destruirles.

Es aquí donde entra el azúcar. Según el Dr. Robert Lustig, a nivel evolutivo, nuestros ancestros sólo tenían acceso al azúcar de la fruta de temporada (durante la época de cosecha que duraba pocos meses) o de la miel, la cual era protegida por las abejas. No obstante, en años recientes, a casi todos los alimentos procesados se les ha agregado azúcar […]. La naturaleza hizo que el azúcar fuera difícil de conseguir, pero el hombre la hizo fácilmente accesible.

El neurólogo Dr. David Perlmutter comenta en su libro Cerebro de Pan que los altos niveles de azúcar en la sangre provocan un incremento de insulina liberada por el páncreas para transportar el azúcar a las células del cuerpo. Mientras más azúcar haya en la sangre, más insulina debe bombear el páncreas para lidiar con ella. A medida que aumenta la cantidad de insulina, las células se vuelven cada vez menos sensibles a la señal que ella envía. Por esta razón, el páncreas aumenta la producción de insulina y los niveles muy elevados de dicha sustancia ocasionan que las células sean aún menos sensibles, de allí el término “resistencia a la insulina” que se traduce en diabetes tipo 2.

El documental sobre la marihuana The Culture High presenta estudios científicos que prueban que el azúcar es ocho veces más adictiva que la cocaína. Lo anterior seguramente le recuerda esa sensación de urgencia después del almuerzo o la cena por un postre. También el alivio que ha de sentir cuando después de un día difícil lo mejor que le espera en casa es medio galón de helado.

Si bien es cierto que tanto la sal como el azúcar son sazonadores, el sodio contenido en la sal es un elemento que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Un artículo médico indica que demasiada sal en la dieta puede causar hipertensión arterial y retención de líquido. De la misma forma el exceso de azúcar puede causar diabetes. Pero un nuevo estudio mostró que los beneficios de reducir la sal son pequeños, mientras que suprimirla del todo o reducirla demasiado no es bueno para el organismo. Dicho estudio arrojó que un consumo por debajo de 3 gramos al día puede ser perjudicial. Dicho estudio también agrega que el azúcar que se añade a los alimentos está más relacionado con la presión arterial y los accidentes cardiovasculares que el sodio. El consumo excesivo de fructosa aumenta la frecuencia cardiaca y la retención renal de sodio. Si queremos identificar al malo de la película en temas de salud, de acuerdo a los estudios recientes sería, sin duda, el azúcar.

El consumo de azúcar es peligroso para la salud y así como se utiliza la sal como adjetivo calificativo para los seres humanos que trabajan en pro de la justicia y la paz, el azúcar se podría usar para describir a quienes propician ese estado de somnolencia ante el sufrimiento humano. Ser azúcar es ser un obstáculo para el bien, es la obstrucción de la justicia y el incumplimiento de la obra transformadora del Reino de Dios.

Para la mayoría de la gente, la vida en el 2015 es insípida. Se vive una rutina que tiene que ver con trabajar entre 8 y 12 horas y madrugar 6 días a la semana. Muchas familias se levantan a las 3 am para llegar apenas a tiempo a sus puestos de trabajo. El día se trata de lidiar con taxis, buses y tranque. Hay quien puede cocinar la noche anterior para no tener que gastar en comida de la calle, otra gente compra en la calle y vive gorda, enferma, deprimida y en modo zombi.

La personas en su etapa adulta ¿en qué momento se dedican a aprender, a pensar, a enterarse de lo que sucede en su país y en el mundo? Se aprende viendo documentales, tomando clases y leyendo (los noticieros de TV son más herramientas de publicidad corporativa que fuentes fidedignas de información). ¿En qué momento se empapa de la situación que le afecta y se las ingenia para mitigarla? En ninguno.

Piense en quienes trabajan en los restaurantes de comida rápida, personas del aseo en todas las compañías del país y en las comunidades, taxistas, buser@s, vendedor@s, maestr@s, agentes de seguridad en todo local comercial. La mayoría de estas personas viven para trabajar, no al contrario. Además, pagan impuestos exagerados y el gobierno sigue tomando decisiones que les afectan negativamente. Lo más probable es que tengan un familiar enfermo, problemas en el trabajo, un hijo drogadicto o una hija adolescente embarazada. Su vida es infeliz e insípida.

Jesús fue condenado porque respresentaba un amenaza para el status quo, porque puso en riesgo un sistema social, religioso y político opresivo a la mayoría de la población que era 92% campesina y 8% élite. Su enseñanza le devolvió la esperanza a un pueblo triste, humilde, abandonado y perseguido. Y esa fue su encomienda a toda persona que sigue sus enseñanzas, sazonar las vidas insípidas de la gente, cambiar su realidad, mostrar otras posibilidades, transformar su situación. No ser azúcar, sino sal. No entorprecer los procesos de justicia y libertad sino llevarlos a la realidad.

Por último, evitémosle a mamá disgustos diarios por habitaciones desordenadas, vale bestia como dirían las calles de Panamá. Tengamos una actitud transformadora que se logra con palabras mansas cuando reina la ira, pensando antes de hablar, siendo pront@s para perdonar, amando a nuestr@s enemig@s y siendo parte de las luchas de los grupos olvidados. Así se le da color a las vidas insípidas, eso significa ser sal.

A sazonar!

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