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el juanete

Aquí: lo incómodo que quieres hablar

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October 2015

Halloween: Ni Chana Ni Juana

jaloguin

Se cree que el cristianismo siempre existió como se practica en la actualidad. Sin embargo, al igual que el idioma español tuvo su proceso desde el latín hasta el español que manejamos actualmente, así como en materia civil el derecho al voto de la mujer fue reconocido por primera vez en América Latina por Uruguay en 1927, al igual que los logros de la mujer en la política con Sirimavo Bandaranaike en 1960 (primera mujer presidenta [Sri Lanka] en la historia), la religión también cambia con el correr del tiempo. En el prólogo del libro de Justo González titulado Historia del Pensamiento Cristiano, Roland Bainton comenta lo siguiente:

De igual modo que los israelitas, al escapar de Egipto, llevaron consigo algunos de los bienes de sus opresores, así también los cristianos utilizaron las ideas y métodos intelectuales de sus opositores para dar forma a sus argumentos de defensa. En términos generales, los intereses intelectuales de los cristianos, aunque eran de carácter teológico más bien que filosófico, les colocaban dentro de la tradición de la filosofía griega; y hasta los cristianos que, como Tertuliano, repudiaban el uso de la ciencia pagana eran herederos de los tesoros clásicos en lo que a la agudeza de sus razonamientos refería.

González explica sobre el 25 de diciembre que originalmente era la fecha del nacimiento de Mitras que fue hasta fines del siglo tercero o a principios del cuarto que comenzó a celebrarse en esa fecha el nacimiento de Jesucristo. Sobre lo anterior anota:

Puesto que en el solsticio de invierno el sol comienza a ascender tras seis meses de descenso, esa fecha se ha relacionado frecuentemente con cultos de fertilidad y de misterio. En el Imperio Romano se le daba gran importancia, y era importante tanto para el culto al emperador como para el mitraísmo. En el siglo cuarto, los cristianos adoptaron esa fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, a base de que él es el –sol de justicia-.

Pero ésta información no está reservada para la academia y la erudición. En su artículo acerca del Halloween, Wikipedia maneja la misma información en cuanto al 25 de diciembre como conmemoración del nacimiento de Mitras y enumera más de 15 similitudes entre el mitraísmo y el cristianismo.

Ya teniendo la base anterior, nuestra formación religiosa es en muchos casos la razón por la cual hacemos o dejamos de hacer cosas. Nos han sembrado que las creencias de nuestros padres y madres son indiscutibles, irrefutables e incuestionables. Es al contrario, pueden llamarse semillas de maldad ya que si creemos que Dios tiene un papel medular en la creación del ser humano y la humanidad está dotada de intelecto, pues esa capacidad de razonar es para ponerla en práctica. Ésto va para todos los hermanos y hermanas cristian@s que demonizan el Halloween, que buscan debajo de las piedras bíblicas para justificar su radical posición respecto a esta fiesta y que además le encuentran la “quinta pata santa al gato”:

Que alguien crea que le halló la quinta pata al gato,

aunque la santifique, no hace que el gato tenga realmente 5 extremidades.

Un gato saludable siempre tendrá 4 patas.

El Halloween es una fiesta que llega en 1840 a los Estados Unidos y se populariza a nivel internacional entre los años 1970 y 1980 a través del cine y las series de televisión. Catalogo como cuestionable el testimonio de exbrujas como Beth Eckert quien asegura que se realizan sacrificios humanos por parte de ciertos grupos satánicos en estas fechas. En este asunto me permito comentar que es muy extraño que, habiendo tantas personas perteneciendo al satanismo, no exista ninguna evidencia sobre estas aseveraciones. Tampoco se ejecutan operativos oficiales luego de estos testimonios tan atroces sobre asesinatos o sacrificios humanos. Con todo respeto, si se están sacrificando vidas humanas y estas personas ex satánicas lo saben con certeza, ¿porqué no se unen entre sí para desmantelar ese macabro grupo? ¿Porqué no marchan en las calles en modo de protesta por estos rituales satánicos? ¿Porqué no consiguen evidencias con videos o fotos o les denuncian a la policía para desenmascararlos? Si esto fuera cierto, cada gobierno pondría su cuerpo militar o policial a buscar en los montes y lugares recónditos para impedir que humanos sean ofrecidos a Satanás o a cualquier dios.

Siguiendo la misma línea, le juego la carta del Día de Acción de Gracias o Thanksgiving y el Viernes Negro o Black Friday (suponiendo que los Carnavales no son celebrados por l@s cristian@s). El Día de Acción de Gracias o Thanksgiving es una celebración que tiene origen en Estados Unidos y tiene sus raíces en festivales de agradecimiento por las cosechas de inmigrantes europeos así como en celebraciones del final de la cosecha por los nativos americanos. Este día especial se conmemora el cuarto jueves del mes de noviembre en los Estados Unidos. Justo después se celebra el Viernes Negro, también originado en Estados Unidos cuyo propósito es indicar la inauguración de la temporada de compras navideñas. Vale recalcar que desde el 2005 es el día de mayor movimiento comercial de todo el año en Estados Unidos. Al final, se trata de un mero un culto al consumismo y al dios dinero donde se afianza la pobreza de los pobres y la riqueza de los ricos, donde ocurren tragedias que involucran hasta la pérdida de vidas humanas.

Las festividades mencionadas tienen origen en el norte y no hay porqué celebrarlas sólo porque la televisión y el cine nos influencian a hacerlo. La realidad también es que los sentidos originales de las cosas se han diluido: la sociedad en su mayoría, espera Semana Santa para darle uso a sus casas de playa o visitar las cabañas de alquiler, no toman una actitud reflexiva al meditar en la Pasión de Cristo. El estudiantado no tiene idea de la diferencia entre el 3 y el 28 de noviembre, no piensan las luchas del pueblo panameño por la soberanía patria, no sienten un cosquilleo en el estómago el 9 de enero (Día de los Mártires 1964) y el 20 de diciembre es un día cualquiera (Invasión estadounidense a Panamá en 1989). La cruda realidad es que en Navidad se piensa más en cómo va a conseguir los regalos para 30 personas, de qué color va a pintar la casa, qué adornos va a botar y cuáles nuevos va a comprar para adornar el arbolito, a qué banco le va a pedir prestado y cómo va a pedir prórroga para las deudas del año pasado.

La Navidad es caracterizada por pinos y muñecos de nieve en latinoamérica, cuando en Paraguay se puede freír un huevo con el calor del asfalto. Salvo algunas regiones de Brasil, Argentina y Chile ¡Somos países calientes sin nieve y sin pinos! Ese es uno de los trazos sutiles del imperialismo que nos encanta apadrinar y amadrinar.

En fin, así como Navidad para algunas personas no-religiosas se trata de un tiempo de solemne compartir y repartir obsequios a seres amados, también para algunas personas Halloween es un tiempo para jugar a los disfraces.

Algunos puntos negativos del Halloween, en lo personal, serían los siguientes:

  • Los dulces. El azúcar es considerada una neurotoxina y por tanto sumamente dañino para el ser humano y es lamentable de que la niñez vulnerable sea el blanco principal.
  • El gasto innecesario. Es muy probable que el disfraz que utilices este año no quieras usarlo el siguiente. Una persona adulta puede que lo considere pero será muy difícil matar la emoción en un niño o una niña de sorprender a l@s amiguit@s con un nuevo disfraz. Vale comentar que es la misma situación con la festividades del 14 de febrero, el Día de la Madre, el Día del Padre y todas las respectivas decoraciones.
  • El miedo sembrado en la niñez que les roba su tranquilidad y su inocencia.
  • En el caso de México, le roba terreno a una celebración cultural muy rica que ha sido declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el Día de Muertos. Esta festividad tiene raíces precolombinas y celebra la vida de los ancestros y las vidas de niños y personas fallecidas. No es raro que la niñez esté más familiarizada con el “truco o trato” que con las calaveritas, los altares y las ofrendas de muertos.

Si desea utilizar 2 Corintios 6: 13-16ª que dice “14 No se asocien con los incrédulos formando una pareja desigual. ¿Acaso tiene algo que ver la rectitud con la maldad? ¿Tienen algo en común la luz y las tinieblas? 15 ¿Qué acuerdo puede haber entre Cristo y Satanás? ¿Qué relación entre el creyente y el incrédulo? 16 ¿Puede haber algo en común entre el templo de Dios y los ídolos?” William Barcklay (coincidiendo con Raymond Brown en su Introducción al Nuevo Testamento y Jerome Murphy junto a O´Connor, O.P en el Comentario Bíblico San Jerónimo) comenta lo siguiente:

Es difícil darse cuenta de cuántas separaciones conllevaba el Evangelio para los que lo aceptaban en aquel tiempo.

(i)A menudo quería decir que una persona tenía que abandonar su profesión. Supongamos que se trataba de un mampostero. ¿Qué le pasaría si a su empresa le salía un trabajo de construir un templo pagano? O supongamos que era sastre. ¿Qué le pasaría si se le contratara para hacer las vestiduras de sacerdotes paganos? 0 supongamos que fuera soldado. A la entrada de todos los cuarteles y campamentos ardía la llama del altar consagrado a la divinidad del césar.

[…]

(ii) A menudo quería decir que una persona tenía que dejar su vida social. En el mundo antiguo […] muchas fiestas paganas se celebraban en el templo de algún dios. La invitación se hacía en estos términos: « Te invito a comer conmigo a la mesa del Señor Serapis.» Aunque no fuera siempre así, una fiesta pagana empezaba y terminaba con una libación una copa de vino, que se derramaba como ofrenda a los dioses. ¿Podía un cristiano tomar parte en eso? ¿O tenía que despedirse para siempre de la sociedad de la que había formado parte y que tanto había representado para él?


(iii) A menudo quería decir que una persona tenía que renunciar a sus lazos familiares. Una de las cosas más dolorosas del Cristianismo en sus primeros años era la forma en que se dividían las familias. Si una esposa se hacía cristiana, su marido podía echarla de casa. Si un marido se hacía cristiano, su mujer le podía abandonar. Si se hacían cristianos los hijos e hijas, se les podían cerrar en la cara las puertas del hogar. Era literalmente cierto que Cristo no vino a traer la paz sobre la Tierra, sino una espada divisoria [ No crean que he venido a traer la paz al mundo. ¡No he venido a traer paz, sino guerra! Mateo 10:34]; y que los hombres y las mujeres tenían que estar preparados a amarle más que a sus seres más próximos y queridos. Tenían que estar dispuestos a verse excluidos hasta de sus propios hogares.

El cristianismo de hoy es un cristianismo muy distinto al de la época de Pablo y debe interpretarse bajo esos preceptos.

De pequeña no aprendí a divertirme con disfraces y ahora de adulta eso no ha cambiado. No me identifico con las celebraciones que no representan mi cultura y mi clima y que tienen origen en otros países, pero no por eso las condeno. No me interesa celebrar Halloween pero creo que las amistades del colegio que les encanta disfrazarse y divertirse de esta manera no tienen ninguna intención satánica. Confío en que Dios ve sus corazones.

Pude leer las posiciones sobre el Halloween de Jesús Adrián Romero y las terribles críticas. También leí la posición de Juan Carlos Rodríguez del dúo musical Tercer Cielo y de todo lo bonito que le respondieron. ¿Porqué seguimos demonizando todo lo que no nos gusta y sólo aplaudimos lo que se ajusta a nuestro parecer?

Si no quiere celebrar Halloween por motivaciones religiosas, ¡no lo celebre! Pero invente el Día del Escondite o el Día del Pan con Queso y juegue a las estatuas con sus hijas e hijos. La niñez y la juventud necesitan días de diversión como éstos. Si su motivación es religiosa, sea más prudente en los gastos que realiza en otras festividades que sí favorece como la Navidad, San Valentín, los días de la Madre y el Padre. También observe de qué manera invierte su tiempo en festividades solemnes como la Navidad y Semana Santa. No gaste el dinero que no tiene en boberías y, si tiene el dinero, compre alimento para las familias sin hogar.

Si cae en el consumismo es igual que l@s incrédulos, no hay rectitud en usted y tiene mucho en común con las tinieblas, con Satanás y con la idolatría.

Ore más, lea más la Biblia, ayune más, reúnase más en el templo y haga más obras de caridad con parte del dinero que invierte en regalos innecesarios y decoraciones que mañana serán uno de los verdugos del medio ambiente.

Usted cristian@ puritan@, ¿entonces? Ni celebra dignamente su Navidad sagrada, Ni deja a la gente sana celebrar su Halloween? Es decir, ¿ni Chana ni Juana? Sería interesante comenzar a celebrar Navidad con caracterizaciones propias de nuestra cultura y nuestro sabor tropical. Sería interesante que evaluáramos en qué creemos y porqué. Sería sensato ser consistente con la búsqueda de santidad en celebraciones como el Halloween cuando en múltiples otras festividades con orígenes paganos, mundanos y vacíos actuamos bajo la llenura del pecado. Dejemos la hipocresía, la pereza de leer la Biblia a conciencia y el atrevimiento de juzgar como si fueramos dios@s. ¡Basta de criticar, de adjudicarnos el poder divino de clasificar qué es lo correcto y qué no y actuemos con coherencia! Vivamos y dejemos vivir. Por último:

Sea cortez, ande con cuidado, edúquese lo más que pueda, respete para que [le] respeten y que Dios nos ampare.

Ana María Polo

@abisagvilla
@abimztra
f: https://www.facebook.com/eljuanete507/

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Sal y no Azúcar

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“Aquí no hay empleada”, frase contenida en la reprimenda de mi madre al encontrar una y otra vez mi habitación hecha un chiquero. ¿Sabía yo que mi mamá no era mi empleada? Claro que lo sabía pero mis acciones requerían de recordatorios, por lo menos una vez al día. Ante la enseñanza evangélica que recibí sobre las imágenes en las iglesias católicas ligadas a la idolatría le pregunté a una persona católica sobre ellas y me explicó que el Cristo crucificado y la señal de la cruz se instituyeron como recordatorio de aquel momento sagrado en que murió Jesús, de su gran sacrificio.

Tatoo Nightmares, Bad Ink, LA Ink, Ink Master y otros programas de televisión norteamericanos sobre tatuajes presentan a cientos de personas que acuden a marcar su cuerpo con una imagen que les recuerde un momento trascendental en su vida, una batalla vencida o una persona amada que falleció.

Y de eso se trata el siguiente pasaje:

Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve más que para arrojarla fuera y que la gente la pisotee.

Mateo 5: 13

…de recordarle a un pueblo inmerso en una cultura dominante, que la comunidad judía minoritaria no compartía, la forma correcta para enfrentar esa realidad. Según Warren Carter en su libro Mateo y los Márgenes, el sermón de Mateo 5 es más orientativo que normativo ante un Imperio Romano perturbador. Dicho sermón transmite con las imágenes utilizadas (los de espíritu sencillo, los que están tristes, los humildes, etc.) la perspectiva, las prácticas y el carácter de la comunidad de discípulos, llevándoles a pensar y vivir de manera fiel y conforme al reino de justicia presente y futuro. (p. 205)

Uso de la sal en la Biblia:

Job 6:6 Sazona las comidas
Lv 2:13 y Ez 43:24 Se vincula la sal y el sacrificio
2Re 2:19-23 Purificadora del agua para beber
Eclesiástico 39:26 Una de las necesidades básicas de la vida humana

Partiendo del significado de sal para los judíos, Mateo lo utiliza en palabras de Jesús para enseñarle a quienes le siguen que son ell@s la sal de la tierra y por lo tanto les toca a ell@s y no al gobierno ni a la sinagoga llevar este estilo de vida sazonador, purificador, sacrificado, dedicado al bienestar del mundo y leal a las enseñanzas divinas. La tierra está plagada de injusticia y maldad y es allí donde viven l@s discípul@s, entre la pobreza de espíritu, la tristeza, la impotencia, el hambre y la sed, el dominio y la explotación por parte de la élite gobernante. Es justo allí donde la comunidad que sigue a Jesús debe encarnar el Reino de Dios vestida de misericordia, pureza y lucha por la paz, además de sufrir persecución mientras se logra una existencia alternativa.

El peligro es que la sal se puede diluir cuando es vertida en líquido, por ejemplo. Cuando la persona que sigue los preceptos divinos de paz con justicia y de amor a todo ser vivo se diluye ante las cosas vanas de la vida, pierde su identidad sazonadora. La última parte de este versículo: “Ya no sirve más que para arrojarla fuera y que la gente la pisotee” es una advertencia a las personas encargadas de traer el Reino de Dios a su sociedad de que si se dejan arrastrar a tal punto de ser infieles y no cumplir la obra transformadora, la tierra que intentan transformar podría volverles irrelevantes o hasta destruirles.

Es aquí donde entra el azúcar. Según el Dr. Robert Lustig, a nivel evolutivo, nuestros ancestros sólo tenían acceso al azúcar de la fruta de temporada (durante la época de cosecha que duraba pocos meses) o de la miel, la cual era protegida por las abejas. No obstante, en años recientes, a casi todos los alimentos procesados se les ha agregado azúcar […]. La naturaleza hizo que el azúcar fuera difícil de conseguir, pero el hombre la hizo fácilmente accesible.

El neurólogo Dr. David Perlmutter comenta en su libro Cerebro de Pan que los altos niveles de azúcar en la sangre provocan un incremento de insulina liberada por el páncreas para transportar el azúcar a las células del cuerpo. Mientras más azúcar haya en la sangre, más insulina debe bombear el páncreas para lidiar con ella. A medida que aumenta la cantidad de insulina, las células se vuelven cada vez menos sensibles a la señal que ella envía. Por esta razón, el páncreas aumenta la producción de insulina y los niveles muy elevados de dicha sustancia ocasionan que las células sean aún menos sensibles, de allí el término “resistencia a la insulina” que se traduce en diabetes tipo 2.

El documental sobre la marihuana The Culture High presenta estudios científicos que prueban que el azúcar es ocho veces más adictiva que la cocaína. Lo anterior seguramente le recuerda esa sensación de urgencia después del almuerzo o la cena por un postre. También el alivio que ha de sentir cuando después de un día difícil lo mejor que le espera en casa es medio galón de helado.

Si bien es cierto que tanto la sal como el azúcar son sazonadores, el sodio contenido en la sal es un elemento que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Un artículo médico indica que demasiada sal en la dieta puede causar hipertensión arterial y retención de líquido. De la misma forma el exceso de azúcar puede causar diabetes. Pero un nuevo estudio mostró que los beneficios de reducir la sal son pequeños, mientras que suprimirla del todo o reducirla demasiado no es bueno para el organismo. Dicho estudio arrojó que un consumo por debajo de 3 gramos al día puede ser perjudicial. Dicho estudio también agrega que el azúcar que se añade a los alimentos está más relacionado con la presión arterial y los accidentes cardiovasculares que el sodio. El consumo excesivo de fructosa aumenta la frecuencia cardiaca y la retención renal de sodio. Si queremos identificar al malo de la película en temas de salud, de acuerdo a los estudios recientes sería, sin duda, el azúcar.

El consumo de azúcar es peligroso para la salud y así como se utiliza la sal como adjetivo calificativo para los seres humanos que trabajan en pro de la justicia y la paz, el azúcar se podría usar para describir a quienes propician ese estado de somnolencia ante el sufrimiento humano. Ser azúcar es ser un obstáculo para el bien, es la obstrucción de la justicia y el incumplimiento de la obra transformadora del Reino de Dios.

Para la mayoría de la gente, la vida en el 2015 es insípida. Se vive una rutina que tiene que ver con trabajar entre 8 y 12 horas y madrugar 6 días a la semana. Muchas familias se levantan a las 3 am para llegar apenas a tiempo a sus puestos de trabajo. El día se trata de lidiar con taxis, buses y tranque. Hay quien puede cocinar la noche anterior para no tener que gastar en comida de la calle, otra gente compra en la calle y vive gorda, enferma, deprimida y en modo zombi.

La personas en su etapa adulta ¿en qué momento se dedican a aprender, a pensar, a enterarse de lo que sucede en su país y en el mundo? Se aprende viendo documentales, tomando clases y leyendo (los noticieros de TV son más herramientas de publicidad corporativa que fuentes fidedignas de información). ¿En qué momento se empapa de la situación que le afecta y se las ingenia para mitigarla? En ninguno.

Piense en quienes trabajan en los restaurantes de comida rápida, personas del aseo en todas las compañías del país y en las comunidades, taxistas, buser@s, vendedor@s, maestr@s, agentes de seguridad en todo local comercial. La mayoría de estas personas viven para trabajar, no al contrario. Además, pagan impuestos exagerados y el gobierno sigue tomando decisiones que les afectan negativamente. Lo más probable es que tengan un familiar enfermo, problemas en el trabajo, un hijo drogadicto o una hija adolescente embarazada. Su vida es infeliz e insípida.

Jesús fue condenado porque respresentaba un amenaza para el status quo, porque puso en riesgo un sistema social, religioso y político opresivo a la mayoría de la población que era 92% campesina y 8% élite. Su enseñanza le devolvió la esperanza a un pueblo triste, humilde, abandonado y perseguido. Y esa fue su encomienda a toda persona que sigue sus enseñanzas, sazonar las vidas insípidas de la gente, cambiar su realidad, mostrar otras posibilidades, transformar su situación. No ser azúcar, sino sal. No entorprecer los procesos de justicia y libertad sino llevarlos a la realidad.

Por último, evitémosle a mamá disgustos diarios por habitaciones desordenadas, vale bestia como dirían las calles de Panamá. Tengamos una actitud transformadora que se logra con palabras mansas cuando reina la ira, pensando antes de hablar, siendo pront@s para perdonar, amando a nuestr@s enemig@s y siendo parte de las luchas de los grupos olvidados. Así se le da color a las vidas insípidas, eso significa ser sal.

A sazonar!

Homosexuales Abominables (Parte 1)

abominables homosexuales 2

Por: José Luis Solís Vázquez

“Aquellos que pueden hacerte creer absurdos, pueden hacerte cometer atrocidades”

Voltaire

Nuestros compañeros de trabajo, amigos, hermanos, padres, hijos o hasta espos@s podrían ser homosexuales. Para algunos homosexuales parece ficción, pero es la extraña realidad de muchos. El porcentaje de homosexuales varía según la fuente consultada, pero en todas las culturas, en todos los tiempos, donde hay información disponible la proporción fluctúa desde un mínimo de 5% hasta un máximo de 25%. Los estudios más conservadores nos hablan de que alrededor del 10% de los seres humanos son homosexuales, por lo que es muy probable que la mayoría conozcamos al menos a una persona gay en el transcurso de nuestra vida. Ya sea que nos genere compasión o aversión, de acuerdo a la estadística la homosexualidad es algo con lo que todos convivimos en mayor o menor medida.

Al momento de escribir éste post (octubre de 2015) el matrimonio gay es legalmente reconocido en 20 países en su totalidad y en gran parte del territorio de México y el Reino Unido, siendo los Países Bajos el primero en admitirlo por ley hace casi 15 años. Lo que parecía una moda escandalosa de un país conocido por sus políticas liberales (por ejemplo, en Holanda el consumo de la marihuana es legal desde finales de los 70’s) es hoy una tendencia mundial, a pesar de que aún en 10 países (Yemen, Irán, Irak, Mauritania, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, Somalia, Sudán y Emiratos Arabes Unidos) la homosexualidad se castiga legalmente con la muerte. El 26 de junio de 2015 el matrimonio entre personas del mismo sexo fue legalizado por la Suprema Corte de Justicia en todo el territorio de Estados Unidos, lo que trajo el tema a un primer plano. En mi entorno inmediato, entre una contundente mayoría de comentarios en desacuerdo a la legislación, hubo algunas voces de apoyo a la nueva prerrogativa de los hombres y mujeres homosexuales a contraer todos los derechos y obligaciones otorgados por el matrimonio civil en EUA.

No me sorprende que en Latinoamérica la mayoría aún opine en contra de los derechos de los LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero) y que siga mirándolos con sentimientos que van desde el odio, el repudio o el temor hasta la lástima, la burla abierta o velada, o el sentimentalismo hipócrita de algunos líderes cristianos que usan la frase “odiamos el pecado, pero amamos al pecador” que creen que los hace sonar piadosos. Tristemente no me sorprende. Es más, creo saber de dónde viene todo eso, porque es lo mismo que sentía yo hacia los gays. Mi familia, la televisión (que hasta la fecha tiene un rol muy activo en mi educación) y mi iglesia me enseñaron que la homosexualidad no sólo era una desviación y una perversión, sino que también era un pecado. Creo que nunca fui homofóbico, pero sí buscaba activamente tratar de “reparar” a mis pocos amigos homosexuales mediante terapia, consejería y oración. Estaba preocupado por el futuro de sus almas inmortales, porque según Dios y su Palabra (en mi muy limitada y fundamentalista interpretación de aquel entonces), ellos quedarían fuera del Paraíso. O bueno, en el infierno, pues.

La homosexualidad parece ser uno de esos temas en que uno no gasta mucho tiempo reflexionando. Al menos no si se es heterosexual y ninguna persona cercana se ha animado a salir del clóset. Es un tema relativamente fácil, porque si uno no es gay o bisexual, simplemente está fuera de “riesgo”. En mi juventud uno cumplía con burlarse ocasionalmente de cualquier actitud que parecía homosexual o, en el mejor de los casos, compadecerse de ellos (sí, ellos, porque las mujeres gays eran casi como personajes de ficción) y de sus familias. “Pobres de sus mamás, pero más pobres de sus papás”, decíamos.

Siendo un tema “fácil” para opinar, los descubrimientos y la nueva evidencia científica pasan desapercibidos. Ya en la universidad tuve alguno que otro amigo gay (ya sea que hubiera o no salido del clóset), y aún ellos ignoraban la información vanguardista del tema. No los culpo. Cualquiera que se interesa por el tema de la homosexualidad corre el “riesgo” de ser confundido con uno de ellos. Apenas la semana pasada un amigo lejano me preguntaba por facebook de modo solemne y respetuoso si estaba todo bien en mi vida. Le respondí que sí, y le pregunté agradecido pero extrañado el porqué de su preocupación. Ya más relajado me contestó que había visto algunos de mis posts de apoyo a los derechos de los homosexuales y asumió “lo peor”: que yo era gay.

Mi amigo es un cristiano protestante que asiste a la misma iglesia en donde yo nací en el Evangelio cuando vivía en México. La misma iglesia en la que el Apóstol llamaba a los homosexuales “muerdealmohadas” y “soplanucas” desde el púlpito. Esa iglesia me dio muchas cosas, pero una sana interpretación de las Escrituras no fue una de ellas.

Hace alrededor de 4 años conocí a alguien que conoce la Biblia mucho mejor que yo desde el punto de vista histórico, socio-cultural y teológico y me dijo que “la Biblia realmente nada habla de la homosexualidad, al menos no lo que entendemos hoy como una relación romántica, monogámica y de mutuo consentimiento entre dos personas del mismo sexo.” ¡Me pareció una locura! Es decir, la Escritura habla claramente en al menos 6 versículos de la homosexualidad. ¿Qué hay de que “ni los afeminados, ni los que se echan con varones […] heredarán el reino de Dios” (1Co 6:9)? ¿O de las palabras de Pablo en Romanos 1:27? Claramente mi Biblia, la Reina-Valera 1960 que leía a diario desde que me convertí al cristianismo evangélico tiene varias alusiones evidentes a la homosexualidad… ¿cierto?

Creo que es cierto que la Biblia claramente condena el coito entre dos hombres en al menos 3 o 4 pasajes. Es evidente también que nuestra Sagrada Escritura considera a las mujeres poco más que ganado, que juzga la esclavitud como una práctica económica aceptable y que demanda sacrificios de sangre, ya sea animal o humana como expiación de los pecados. En éste contexto, es fundamental explorar si lo que los israelitas de hace 3,000 años entendían como una relación sexual entre personas del mismo sexo era parecido a lo que hoy describe el término homosexual.

Éste artículo no es un estudio Bíblico detallado, sino un pequeño análisis a los versos que típicamente se usan como argumento para definir la homosexualidad como pecado. Una guía rápida para limar el filo de versos comúnmente usados como dagas para desgarrar el alma de miles de homosexuales. Dos de los más utilizados están en Levítico:

No te echarás con varón como con mujer; es abominación.
Levítico 18:22

y

Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.
Levítico 20:13

Para mayor claridad en un tema que puede resultar enredado, voy a dividir el análisis de los versos en tres partes: 1. el rol de la mujer en la sociedad israelita, 2. el origen de la palabra abominación en el contexto ritual de Levítico y 3. los peligros que rodeaban al pueblo judío mientras se escribió el Pentateuco.

1. La mujer en tiempos Bíblicos

A lo largo de toda la Escritura y hasta Gálatas 3:28 donde Pablo afirma que ya no hay distinción entre hombres y mujeres (contrario a lo que él mismo habla en 1Corintios 14:33-35 donde las manda a callar en la congregación), se describe una sociedad donde los hombres tienen una posición muy superior a las mujeres. Mientras la mujer está limitada a la vida privada del hogar y a la crianza de los hijos, los hombres son los líderes, maestros, profetas, reyes y caudillos. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento fueron escritos exclusivamente por varones (según la atribución de autoría tradicional) y sólo los libros de Rut y Ester llevan por título el nombre de una mujer. 140 mujeres son llamadas por nombre propio comparadas contra más de 3,000 varones en la Biblia. En los 10 mandamientos de Éxodo 20, el verso 17 dice textualmente: “No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, ya sea su esposa, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, o cualquiera de sus pertenencias”, contando a la esposa entre las posesiones al mismo nivel del buey o del burro. La sujeción y sumisión de la mujer hacia el hombre es un rasgo cultural que prevalece hoy en día en la ortodoxia judía. El matrimonio entre los istraelitas no era resultado de una relación romántica, sino básicamente un contrato social (por ejemplo el matrimonio de Isaac arreglado por su padre Abraham en Génesis 24). El sexo entre hombre y mujer no era algo consensuado ya que la mujer tenía que estar dispuesta siempre que su marido o propietario lo deseara. Las mujeres estaban consagradas a sus esposos, mientras que los varones tenían el derecho de casarse con cuantas mujeres pudieran mantener, tal como hicieron el rey David y su hijo el rey Salomón (según 1Reyes 11:3 éste último tuvo nada menos que 700 mujeres y 300 concubinas números que según algunos académicos -como Linda S. Schearing en “The Age of Solomon: Scholarship at the Turn of the Millenium” (pag.436)- es una exageración y no debe tomarse literal). En resumen, el hombre gozaba de una categoría superior.

El contexto de Levítico es el llamado “Código de Santidad”, diseñado para separar al pueblo de Israel de las tribus vecinas. En palabras del Rev. Dr. Frank G. Kirkpatrick, “éste Código de Santidad asume santidad establece el estado ‘normal’ o ‘natural’ de las cosas. Cualquier desviación era considerado anormal y por lo tanto impuro, inmundo y contaminante. La menstruación no es ‘normal’ para las mujeres puesto que ocurre con menos frecuencia que los períodos de no-menstruación, por lo tanto las mujeres en su período menstrual son consideradas ‘impuras’. Los defectos o discapacidades físicas (como la ceguera o la cojera) son anormales, por lo tanto, impuros.” Kirkpatrick continúa su explicación: “Los hombres que actúan como mujeres son anormales, por lo tanto, impuros. Se asumía que los hombres sintieran atracción sexual a las mujeres y cualquier cosa fuera de esa norma estaría contra la ‘naturaleza humana’. Si un hombre se echa con un varón actuaría en contra de su propia naturaleza. Era inconcebible en éste contexto que un hombre estuviera biológicamente predispuesto a desear a otro hombre.” El concepto de homosexualidad, no como una decisión, sino como una minoría en el espectro de la sexualidad humana era desconocido para las mentes de la antigüedad.

Según el Rev. Dr. Mel White en el documental “For The Bible Tells Me So” La frase “No te echarás con varón como con mujer” en realidad era una advertencia a los varones para evitar bajar de categoría al tomar el rol de la mujer durante el acto sexual. Para un varón, ser considerado mujer era (y es aún probablemente) el mayor insulto. Un dato curioso es que la sociedad israelita parecía muy preocupada por regular las relaciones homosexuales entre hombres, pero ignora por completo el tema respecto a la mujer. En el Antiguo Testamento no existe una sola mención al sexo lésbico o entre dos mujeres y la única regulación para la mujer al sexo fuera de lo establecido la encontramos en Levítico 18:23 donde se les prohibe tener sexo con animales.

2. “Abominables” homosexuales

La palabra hebrea toebah que se  traduce como abominación (abominación: condenación o aborrecimiento) no siempre se utiliza con la misma carga moral. Se trata de un término técnico de culto usado en contextos de idolatría. Según el Reverendo Dr. Laurence C. Keene la relación homosexual se califica como abominable desde las nociones judías de pureza ritual, un concepto que en sí mismo carece de connotaciones éticas y morales. Uno de los principales motivos de los ritos sagrados de los israelitas era buscar mantenerse santos o kadosh según el original, que significa “elegido por Dios”, “diferenciado” o “distinguido”, por lo que buscaban separarse de las costumbres de los pueblos vecinos cananeos (como advierte Levítico 18).

Los territorios que la Biblia llama la Tierra de Canaán o Tierra Prometida (actualmente Israel, la Franja de Gaza, Cisjordania, la zona occidental de Jordania y partes de Siria y Líbano) estaban habitados por pueblos diversos como los amorreos, jebuseos, filisteos, arameos, hicsos, entre otros. Al conjunto de éstos pueblos o tribus se les conoce como pueblos cananeos. Según la teología cananea, Baal y Astarté, las deidades de la fertilidad debían tener sexo para que las cosechas y los animales se reprodujeran. En su libro “Preaching and Reading the Old Testament Lessons” (pag. 171-172) la Dra. Elizabeth Achtemeier afirma que los cananeos practicaban la magia imitativa o magia empática, es decir, creían que podían influir en los dioses realizando los actos que deseaban de ellos. Creyendo que la unión sexual entre el dios Baal, representado por un toro (símbolo de la fertilidad) o un hombre con cabeza de toro, y Astarté o Astoret (madre de Baal) produciría fertilidad en sus tierras, ganado, esclavos y mujeres, los adoradores participaban en rituales sexuales donde el hombre representaba a Baal y una sacerdotisa representaba a Astarté. Según el rabino alemán Abraham Geiger, el nombre Moloc es frecuentemente un sustituto intencional de Baal, ambos representados como un hombre con cabeza de toro. Una costumbre común entre los cananeos era el sacrificio de animales al dios Moloc. En tiempos de escasez, reemplazaban animales por bebés en un esfuerzo para obtener respuestas de los dioses. Como parte del ritual el padre del bebé sacrificado tenía sexo (ofrecía su semilla) con los sacerdotes o sacerdotisas de Moloc/Baal a cambio de lo cual esperaba buenas cosechas y abundante ganado (en aquellos días la riqueza se medía en la cantidad de rebaños y esclavos que un hombre poseía) y numerosos hijos a futuro. Entre quienes ejercían la prostitución ritual en el templo de Moloc, no sólo había mujeres, sino que era común encontrar varones.

Levítico 18 tiene un título que varía según la traducción pero que dice algo similar a Relaciones Sexuales Ilícitas y a partir del verso 6 comienza una larga mención de los actos que El Señor considera inaceptables. De repente, se lee en el versículo 21: “No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.” [BLPH], en un versículo que parece total y extrañamente fuera de contexto ya que, en efecto, como lo dice el título, todo el resto del capítulo 18 habla de relaciones sexuales prohibidas. ¿Porqué se incluiría éste aviso justo antes del famoso versículo 22 que advierte: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”? Levítico 18:21 y 22 están estrechamente relacionados como una causa-efecto. Como mencionamos en el párrafo anterior, en las tribus de Canaán era común que una relación sexual entre dos varones fuera parte del ritual al dios Moloc que además incluía el sacrifico de un bebé humano. En éste sentido, la prohibición a las relaciones homosexuales estaba en estrecha relación con la idolatría.

Ya que Israel era una teocracia la idolatría era algo equivalente a lo que hoy conocemos como alta traición, un crimen que atenta contra la seguridad nacional y que en todas las épocas se ha castigado con severidad (en Canadá la alta traición se castiga con cadena perpetua).

Levítico está lleno de prohibiciones y advertencias acerca de actos ritualmente impuros para los judíos, pero no por ello inmorales o pecaminosos. Algunos ejemplos de prohibiciones de Levítico que hoy son anacrónicas (para las prohibiciones alimentarias el original usa la palabra hebrea shequets que en español se traduce como abominación):

Lv 3:17 comer grasa
Lv 3:17 comer sangre
Lv 5:2 tocar o comer un animal impuro (avestruces, ranas, lagartos, caracoles, tortugas, conejos, camarones, cerdos, entre otros)
Lv 10:9 beber alcohol en lugares sagrados (éste es un problema grave para los católicos)
Lv 12:4 ir a la iglesia antes de 33 días de haber dado a luz a un niño
Lv 12:5 ir a la iglesia antes de 66 días de haber dado a luz a una niña
Lv 19:9 cosechar un campo hasta los bordes del terreno
Lv 19:10 recoger uvas que han caído en mi propio viñedo
Lv 19:19 hacer telas de dos fibras diferentes (por ejemplo, lana y algodón)
Lv 19:19 hacer cruzas de animales (por ejemplo un burro con un caballo para obtener una mula)
Lv 19:19 sembrar dos diferentes tipos de semilla en el mismo campo
Lv 19:23 comer fruta de un árbol antes de cumplir 4 años de haberlo sembrado
Lv 19:27 rasurarse la barba
Lv 19:28 tatuarse
Lv 19:32 no ponerse de pie en la presencia de ancianos
Lv 19:33-34 no ser hospitalario con los extranjeros
Lv 20:9 insultar a tu padre o madre (el castigo es la muerte)
Lv 20:11 los sacerdotes tenían prohibido entrar donde hubiera alguna persona muerta

(incluso su propio padre o madre)

Lv 22:28 matar una vaca y a su becerrito en el mismo día
Lv 23:3 trabajar el sábado
Lv 25:23 vender tierras de manera permanente
Lv 19:42 vender un israelita como esclavo (si el esclavo es extranjero no hay problema)

Algunas de las anteriores perdieron vigencia incluso para los tiempos de Pablo, que en Romanos 14:14 dice con respecto a las prohibiciones alimentarias: “A mí, nuestro Señor Jesús me ha enseñado que ningún alimento es malo en sí mismo.” Estimado lector, querida lectora, ¿cuántos seguiríamos con vida si por ejemplo Lv 20:9 fuera una ley vigente el día de hoy y todos los que hemos insultado a nuestros padres fueramos castigados con la muerte?

3. ¡Cuestión de Supervivencia!

A pesar de que la autoría del Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) o Torá se le atribuye a Moisés, según la hipótesis documental, la recopilación de los libros se llevó a cabo durante los siglos VII o VI a.C., poco antes o durante el exilio que sufrieron los judíos a manos del imperio Babilonio (mencionado en la Biblia por Jeremías 39-43, 2Crónicas y 2Reyes). Una de las principales razones de la recopilación y escritura del Pentateuco fue la preservación de la tradición e historia judías ya que el exilio amenazaba seriamente la supervivencia de la identidad hebrea. La fertilidad de las mujeres se convirtió entonces en una condición sumamente valiosa para una nación que necesitaba multiplicarse y crecer ante el riesgo de la extinción, por lo que el sexo infértil entre dos hombres era indeseado. El tema recurrente de la esterilidad sanada por mano de Dios en la Biblia deja claro que la fertilidad era una de las prioridades del pueblo hebreo (Sara en Génesis 21:3, Rebecca en Génesis 25:6, Raquel en Génesis 30:24, entre otras).

En Génesis 38:10, Onán, el segundo hijo de Judá es asesinado por Dios por desobedecer la ley del levirato al salirse antes del clímax y derramar su semen en tierra para evitar embarazar a Tamar, viuda de Er (primogénito de Judá). El llamado onanismo y las relaciones sexuales entre dos hombres son condenadas aquí por ser infértiles en tiempos en que la multiplicación era cuestión de supervivencia, no por ser inmorales o pecaminosas.

Un ejemplo del concepto bíblico de que la fortaleza de un pueblo venía de sus números está en el relato de Éxodo 1:9-22 donde al ver que los judíos se multiplicaban abundantemente, Faraón mandó a las parteras egipcias a matar a todos los hijos varones hebreos. Levítico, como varios libros del Antiguo Testamento no siempre es un lectura sencilla, pero creo que es enriquecedora cuando se toma en cuenta la fascinante complejidad de las culturas que protagonizan el libro. Espero que no haya sido una lectura demasiado árida.

Sacudirnos la ignorancia con respecto a la homosexualidad es para muchos cuestión de vida o muerte. Según una encuesta de San Francisco Unified School District del 2011, el 33.5% de los alumnos gays y el 49.8% de los alumnos transexuales de secundaria trataron de suicidarse contra sólo el 6% de los alumnos heterosexuales. De manera increíble, para algunos los altos índices de suicidio entre los no-heterosexuales es un fenómeno causado por la mera condición de ser homosexual; se necesita una visión muy limitada (o muy tendenciosa) para no tomar en cuenta los enormes niveles de estrés que sufren los jóvenes homosexuales aún en nuestros días.

Le dejo, amable, lector y lectora deseando que nos volvamos a encontrar en la próxima entrega de ésta serie acerca de los Abominables Homosexuales. Una última pregunta para su reflexión: ¿Cuando decidió usted ser heterosexual?

To Mosab in Exile

Published at http://www.sonofhamas.com

October 10th, 2015

To Mosab Hassan Yousef

Mossab,

I grew up a fundamentalist as you did. A Christian fundamentalist in my case. Back then I believed the 9/11 was a muslim-orchestrated event, and when the US began the war against Afghanistan I taught my classmates and people in Sunday school that it was fair because as Cain killed Abel and all arabs are sons and daughters of Cain they should be killed in retaliation (yeah, they taught us at church that arabs not only descend from Ishmael, but originally from Cain). For strange reasons we Christians are taught to take verses and interpreted isolated from the rest of the Bible, so we forget that after Cain came Christ and what Christ did must “adjust” our interpretation of the whole Bible. The core message is sacrifice by love and for love, peace with justice, not peace alone.

I got the opportunity to study a Masters degree in religion so I‘m in diapers now on this issues,  much to learn ahead. I’m not a fundamentalist anymore (the magic of education!). After I got my degree, I tried for almost 2 years to change the literal way the Bible is interpreted at my church. I held some private discussions with my pastors during which I suggested a number of action plans regarding the role of youth. Since virtually none of my suggestions were even considered, I decided to make a study about why the millennials were leaving church and then published it in the congregation. Neither the leadership nor the majority of the congregation liked the study’s results and I was sidelined from all church activity. I’m Panamanian and my dad and my brother died while I was still young, 2002 and 2006 respectively. Church became family to my mother and I. I quit going to church because I felt there was nothing left for me, there was no space for me to work and share what I learned. Now I live 7 hours by plane away from home. I have no family now, except from my mom (who still attends the same church in Panama) and my husband. I failed.

I’ve been reading your book. Yesterday afternoon my husband got home and said: “I have a couple of movie options to watch tonight”. One of the options was the “Green Prince” documentary. I asked him to let me finish the book in the rest of the afternoon before watching it.

I have to say that from chapter 14 to 27 of the book I felt so angry with you and considered you a traitor to your people, to the struggles of Palestine, to the civilian children, woman and old people killed that weren’t involved in any movement against the occupation. I also felt mad at your one-sided interpretation of the Bible and how you referred to the Quran and Allah as a “God of war”. But in the last paragraph of the second part of the postscript where you write:

So if you meet me in the Street, please don’t ask me for advice of what I think this or that Scripture verse means, because you’re probably already way ahead of me. Instead of looking at me as a spiritual trophy, pray for me, that I will grow in my faith and that I wont step on too many toes as I learn to dance with the Bridegroom.”

…I understood that that was the only interpretation you can have growing up in an islamic fundamentalist environment. Religion is guilty of nothing, it’s people who teach religion in the wrong way.

I went to Palestine on 2012 and my view about muslims in particular and arabs in general changed in a good way. One guy in Jericho told me: “if you don’t want to see us as muslims see us a human beings”. I had a trip inside all the ocuppied territories, and saw with my own eyes the harsh reality of occupied Palestinians. I enjoyed they hospitality and felt powerless in giving them hope. The camels, the olive trees, the view of the big wall, the armed very young Israeli people, the difference between a jewish community and an arab community, was shocking to me. Lately in my life I’ve met muslims who practice islam and interpret the Quran with love, liberty and peace. It’s not the religion, it’s who teaches it.

I loved my father more than myself, he believed I could do and achieve anything I decided to. I suffered as deep as I could imagine when a heart condition took him away. He put me in one the best schools in my country because he was so concerned about me learning English. He said: “education is the most valuable thing I can leave you, it’s my only worth legacy to you”. I had no problems to be outstanding at school but my only reason to have good grades was to make my dad proud. I continue to ask myself what he saw on me.

One of the most beautiful parts of your book was the relationship you had with your father and the name Sabeela that sound so sweet to my ears. When you talked about your many brothers and sisters I envied you. I had only one and I lost him in a car accident. I was very hurt to read the grieving and mourning of your father when he knew you where a spy and a Christian. But I understood him in some way. I will pray from now on for your safety, for the family you’ll have the opportunity to raise in the US, for your family back in Palestine and for the forgiveness of your father and the rest of the people you love.

Your book also showed muslim men who helped in the house, who cook, who treat women respectfully. I believe that comes only from God, God is love and when a person of any religion is able to love it’s God acting through them. That is a good testimony for the common belief that all muslim men are women oppressors.

Becoming a christian fundamentalist after being a muslim fundamentalist is going backwards. I must recommend you, if you haven’t yet, to read a Palestinian Christian Cry for Reconciliation by Reverend Naim Ateek and The Zealot by Reza Aslan. Also watch the documentary Occupation 101 (you can find it in youtube). The two books may orient you in a fair, responsible and healthy interpretation of the Bible. I also sympathize with Noam Chomsky with his opinions in the matter of the Israeli Palestine occupation. I know you had a deep and good experience with Loai, he stood up for you. But he does not represent the majority of the israeli intelligence members or the soldiers. Nobody is born terrorist, and Palestinian violence is an extreme response to an extremely hostile environment. It’s not good but is understandable psychologically speaking. As the Occupation 101 documentary taught me: You don’t say “How violent this population is” before asking what treatment is this population receiving to respond with such violence. I have to confess I struggle with all the compliments you have in your book for the Israelis like they are all good people. Zionism is just wrong in every way, and I agree the first thing we have to consider is that the land is not worth all the lives. But what we can never forget is Israel came from the outside to take out the powerless natives by force. And I want to make clear that is not Israel as a State or flag, a country, or nationality or religion has no face is specific people who play bad roles. There are good people in every country and religion, to generalize is unacceptable.

At some point I said to myself: “Maybe christianity was the key to be accepted in the United States, maybe that was the only way out of chaos and death because today being muslim in the US is not a good thing”. What almost all the news says versus reality (as Al Jazeera and other channels that spread the convenient news for the people with power and money and weapons) makes me doubt about everything and everyone but in order to live truly we must trust human race and I decided to believe that not everybody lies. I believe that you don’t lie. It’s the first time I read a book first and then watch the movie. Is the first time I write in English not thinking in my native Spanish. You are taking good things out of people. You represent hope. I pray for you to accomplish much more than you expect. Surely your heart and principles will get you beyond your imagination. Mossab, I wish you have access to education that will lead you to higher levels (I believe living in the Empire is the easiest way to get well educated). I guess you are called now the Son of the Prince of Peace (Isaiah 9:6). I wish you the best.

Abi

La vida me robó

lo que siembras cosechas

Me robó el celular alguien que conozco. Saliendo del edificio donde viví mis últimos días de soltera, me tropecé con un Ipod nuevo de paquete (como usted lo deseaba, puede ser suyo aquí en su programa Sábado Gigante, ¡IN-TER-NA-CIO-NAL!, un minuto de silencio). Lo guardé en mi cartera y disfruté de una noche de cine con mi novio.

Al regresar a casa revisé la fotos para conocer a la persona dueña del aparato y resulta que era una adolescente que pocas veces me topé en el elevador. Encontré el número de su casa en el Ipod y la llamé al día siguiente:

-“¿Sabes que Dios te ama mucho no?” Le dije en forma de pregunta.

-“Sí, ¿porqué? ¿quién habla?” contestó.

-“¿Se te perdió algo?” Pregunté.

-“Ay sí! Mi Ipod que me regalaron en navidad!”, dijo entre risas ahogadas incrédulas y voz llena de emoción.

-“Bueno puedes venir a buscarlo, aquí lo tengo”.

Le di el número del apartamento y creí ver a la versión femenina del gato de Shrek, una jovencita aparentemente recién levantada de la siesta después del colegio. La entrega fue inmediata y recibí unas de las “gracias” más bonitas de toda mi vida. Me sentí muy contenta por ella, por ser parte de su milagro.

Al día siguiente, al regresar del trabajo me recibió en la puerta una cerámica con flores y una nota de agradecimiento de aquella muchacha. Aunque parezca tonto, me sentí en una película, muy honrada.

Hoy es martes. El viernes llegué a casa y no pude encontrar mi celular. No le di mucha importancia porque pensé que lo había dejado en la oficina y fácilmente el sábado lo recuperaría. Entrada la noche fuimos a la oficina y el celular no apareció. Luego de la intensa búsqueda infructuosa, decidimos realizar una mejor búsqueda luego en casa y mientras me puse a revisar el correo electrónico. El primer correo tenía como título: ENCONTRE TU CELULAR EN LA CALLE. Sí, con gritona mayúscula cerrada. Me indicó que hasta hoy martes lo podía dejar con el conserje de su edificio y yo solo tendría que pasar a retirarlo indicando mi nombre. Así fue. Ya tengo el celular.

Sin celular dormí más, conviví más, presté más atención, me concentré más, me relajé más, me ejercité por fin. Estos 4 días de vida he vivido más. Como dice Alex Soojung-Kim Pang en su libro Enamorados de la Distracción, nuestro medio ambiente está invadido de distracciones digitales que dificultan la concentración. El tener este artefacto invasivo lejos de mí me permitió enfocarme en cosas realmente importantes que había dejado a un lado. Pero ese no fue el aprendizaje principal.

No se hagan ilusiones: de Dios no se burla nadie. Lo que cada un@ haya sembrado, eso cosechará. Quien siembre para satisfacer sus apetitos desordenados, de ellos cosechará frutos de muerte; mas quien siembre para agradar al Espíritu, el Espíritu le dará una cosecha de vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien ya que, si no desfallecemos, a su tiempo recogeremos la cosecha.

Gálatas 6:7-9

La vida me robó el celular para que yo recordara lo que es vivir. Así es la vida.

Perdí mi celular para que alguien lo encontrara y me recordara que hay gente buena todavía.

Pero lo más importante es que lo que sembré aquel día con el Ipod lo coseché hoy con mi celular y por eso no me cansaré de hacer el bien.

Ponle límite a las distracciones digitales, dedica tiempo a lo que sabes debes finalizar pronto, retoma lo que abandonaste y sácalo adelante.

Lo que hayas sembrado eso cosecharás. Siembra bondades, milagros.

No te canses de hacer el bien JAMAS.

Intentando abandonar el cristianismo

Huyendo del cristianismo

En la década del 80 se transmitía en la televisora nacional de Panamá un programa extranjero llamado Club PTL. Un día mi mamá prestó atención y por primera vez escuchó de la importancia de tener una relación personal con Jesucristo. A través de ese programa de televisión, cuenta mi madre, decidió aceptar a Jesús como Señor y Salvador. Fue en el año 1981 que decidió dar ese paso de fe y luego en una campaña de Jorge Raschke lo reafirmó. Demoró seis meses para que mi papá se apegara a la fe cristiana y a partir de que ambos compartían el mismo pensar, caminaron de la mano sirviendo a Jesús hasta que la muerte los separó.

Mi hermano y yo recibimos la enseñanza cristiana y fuimos sometidos a ella durante toda nuestra infancia y adolescencia. Pero llegó el momento en que dentro de la iglesia fui expuesta a discursos teológicos más profundos que inmediatamente estremecieron los cimientos fundamentalistas de la tradición pentecostal a la que pertenecía. A partir de ese momento lo único que podía pensar era en saciar mis inquietudes respecto a la fe. Mi fe no soportó aquella condenación a la ceguera que me hicieron ver como buena y decidí educarme en religión. Me desteté de la iglesia y ese fue el inicio de mi metamorfosis. Durante el seminario compartí aulas con gays y lesbianas, con un sordo y un ciego, con un profesor miembro de la Regla de Ocha y otro ex-pastor que abandonó la fe cristiana por la Santería. Estudié Islam y me familiaricé con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Recuerdo, ahora con cariño, cuando hacían burla de las denominaciones. Por ejemplo, de la denominación pentecostal los metodistas decían frases como: “a mi iglesia usted va a aprender de Biblia, si quiere aprender a cantar vaya donde los pentecostales”. Todo esto porque lamentablemente la denominación pentecostal es más conocida por su fundamentalismo bíblico, su enfoque en las manifestaciones sobrenaturales (como hablar en lenguas) y sus cultos con duración de 5 horas (2 cantando + 30 min de escuela dominical + 1:30 predicando o gritando + 1 hora de llamado a la conversión y más canto). Es decir, el 10% del tiempo se invierte en enseñanza y el resto en entretenimiento y emociones. Esto me hace recordar que durante nuestra infancia mi familia llegaba los domingos a la iglesia a las 7:30 am. Eran la 1pm y aun estábamos allí. Entre la feligresía un pastor ganaba en popularidad y entre los pasillos se decía de él: “¡ánimo! hoy sí salimos temprano, el sermón no durará más de 30 minutos”. Más adelante descubrí en homilética que el ser humano puede dedicar su atención completa por 20 minutos seguidos, después de eso debe hacer un gran esfuerzo para concentrarse. Es por esto que los mejores sermones tienden a durar entre 20 y 30 minutos máximo, el sermón que sobrepasa este tiempo es débil y forzado. Me hizo todo el sentido.

Al convivir y aprender entre un grupo de seres humanos tan diverso, los prejuicios y bases de mi fundamentalismo se fueron resquebrajando poco a poco. Varios días vestí de negro, enlutada por el cuento de Adán y Eva, la pareja de osos que devoraron a los 42 chiquillos que se burlaron de la calvicie de Eliseo, mi amado Jonás y la ballena, las calles de oro y el mar de cristal. Muchas veces me encontró la mañana con los ojos hinchados por la tristeza que me provocó el adiós a la literalidad de esos cuentos que tanta alegría trajeron a mi vida, que tejieron la visión que tenía del mundo y mi esperanza en el futuro.

Durante ese tiempo también me empapé en la política, especialmente con el imperialismo gringo y el conflicto palestino-israelí. Comenzó a tener sentido para mí la lucha en contra del patriarcado y la marginación de la mujer, la muerte lenta del planeta por mano humana, la xenofobia y la batalla por los derechos de la comunidad LGBT y cada una de estas cosas coincidían en una cosa: eran sustentadas y potencializadas por las interpretaciones bíblicas tradicionales.

Comencé a impartir estudios bíblicos mientras también dedicaba tiempo a ver documentales humanistas como Zeitgeist o a buscar charlas de Noam Chomsky en Youtube. Luego comencé a escuchar debates entre científicos ateos y hombres de fe, fuesen cristianos, musulmanes o judíos (lamentablemente, los debates con contenido se manejan entre puros hombres). También presté atención a testimonios de personas cristianas, de nacimiento y de conversión, que abandonaron su fe a raíz de la racionalidad y los descubrimientos científicos. Al mismo tiempo, chocaba diariamente con el tradicionalismo de mi iglesia que se constituyó un obstáculo aún más poderoso por el hecho de ser yo joven, mujer y huérfana de padre.

Intenté en vano comunicar lo aprendido a una comunidad profundamente patriarcal. Debí no solo tocar la puerta sino meterme también por las ventanas o, como el paralítico, bajar por el techo. No debí esperar a que por amor me tomaran en cuenta o confiar en la bondad que viene de gratis dentro de un cristiano ni en la compasión que viene incluida en el corazón de las cristianas, sino que cuando eso no fue cierto debí resistir pasivamente allí y tal vez tocar las puertas de otras iglesias más pequeñas, menos diluidas y poco interesadas en el dinero y el poder.

No le tuve paciencia a esa gente de generaciones pasadas ni me dediqué a su forma anticuada de aprender, no resistí pasivamente sino que esperé en el amor que no llegó. Viví cosas desagradables en la iglesia y vi comunidades cristianas promoviendo el sionismo, la homofobia, el imperialismo capitalista, la opresión, la misoginia, la desigualdad de clase y de género, la islamofobia y el consumismo como cosas benditas por Dios. Es fácil navegar en internet y darse cuenta de que el cristianismo de hoy es menos compasivo, está menos interesado en la educación y en los derechos para tod@s, está menos involucrado en acabar con la guerra y sumamente reacio a articular sus posturas, contestar preguntas y aceptar críticas a diferencia del ateísmo, lamentablemente.

Viendo todo esto quise dejar de ser cristiana y así evitar que me contaran entre ese grupo terrorista. Según la RAE el terrorismo se define como la dominación por el terror o una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. ¿Le suena a algo la doctrina del infierno? Terrorista he sido, pero ya no lo soy. Intenté con láser borrar mi nombre del Libro de la Vida y soltar la cruz. Pero volteé la mirada hacia mi momento sagrado con la Divinidad, el único momento que nadie me puede arrebatar porque lo viví yo y sé que algo sobrenatural metió su mano para que esos horribles días mejoraran. Vi The Fourth Kind (2009), The Conjuring (2013), The Possession of Michael King (2015), The Nightmare (2015), entre otras y a pesar de que no soy mística creo que es posible que no todos los testimonios de estas personas sean falsos. Si quiero que me crean debo estar abierta a creerle a la demás gente.

Los milagros de la Biblia como la apertura del Mar Rojo, el nacimiento virginal de Jesús, la multiplicación de los panes y los peces, el caminar sobre las aguas, son textos que se han interpretado y enseñado como el tipo de milagro que no son. Según la RAE un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Esta definición es muy simple para la envergadura de los milagros bíblicos. No es el simple hecho de caminar sobre el mar sino el hecho de que a pesar de la peligrosa tormenta Jesús corrió el riesgo de ir a ayudar a sus amigos, no es que un pan se convirtió mágicamente en 5000 piezas de pan sino que la poca comida que tenían decidieron compartirla con un grupo numeroso de gente hambrienta, aunque el pedacito les quedara en una muela. Los milagros que involucran a Cristo consisten primordialmente en que el ser humano es capaz de superar ese instinto primitivo de supervivencia y darse completamente a quien está enfrente, humanizarse y sacrificarse por el bien común, por los grupos marginados, por las personas olvidadas.

Escuché a los ateos y estoy de acuerdo con la mayoría de sus argumentos; creo que es engañoso y perjudicial estudiar la Biblia literalmente. Iglesia, si a estas alturas del partido esperas que crean lo increíble debes estar dispuesta a todo. La fe ciega no es bíblica, es un dogma inventado por quienes se sirven de la fe cristiana para controlar a las multitudes y sus dineros y sus decisiones y proteger el poder centralizado. He reflexionado y mi experiencia con Jesús y el Dios de milagros es imborrable, he experimentado que al poner la fe en personas siempre quedaré defraudada porque el ser humano comete errores. Es por esto que después de los tiempos difíciles que pasé dentro de la iglesia fijo la mirada en Jesús y todo lo que de él aprendí.

Ser cristiana es ponerme en los zapatos de l@s no cristian@s. Ser cristiana significa para mí tolerar a la otra persona teniendo siempre presente que puede que ella tenga razón y yo no, o puede que ambas tengamos parte de la verdad. Soy primero humana y luego cristiana, por eso ser humana es para mí ponerme en los zapatos de quien opina diferente y tener siempre presente que la opinión y la actitud de alguien obedecen a su crianza, a lo único que conocen y por eso deben haber segundas, terceras y cuartas oportunidades.

En conclusión, sigo intentando abandonar el cristianismo diluido y literal para acercarme más a Cristo. Urge iniciar esfuerzos en la educación teológica de la iglesia, en articular nuestra fe que no es ciega sino que es razonada y pensada, en amar y tolerar, en crear espacios para ser cuestionad@s y así reforzar nuestras creencias y mitigar la fama de tont@s, crédul@s y supersticios@s que nos hemos ganado. El mundo corrupto y los pueblos que viven hoy en el destierro y el egoísmo de quienes tienen las armas, el dinero y el poder necesitan conocer a un Dios que sería incapaz de crear un lugar de tormento eterno. Ese dios que condena al infierno es uno que se parece más al humano inmisericorde que al Dios revelado en Jesucristo y ese dios de infierno no es aquel que predica el cristianismo. Cristo es reconocido porque abandonó su instinto humano de sobrevivir y amó sin límites, ese es el Dios que predicamos. Aunque suene a herejía, no hay cosa que yo pueda hacer para borrar mi nombre del Libro de la Vida, ni el ateo, ni el musulmán, ni el santero. El paraíso es todo lugar donde las injusticias son erradicadas y ninguna persona tiene más valor que otra, el infierno es lo contrario. ¡A crear paraísos!

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